Antología

“Laura trabaja con lo escabroso de la realidad, que constituye uno de sus rasgos expresivos. Crudeza que se confronta bajo variadas manifestaciones de lo cotidiano. Un humor amargo, irónico, a la vez cáustico y cuestionador, sobrevuela con austeridad la catástrofe de nuestro tiempo”Eduardo Molina y Vedia sobre “Safari”

Prólogo de Eduardo Lucio Molina y Vedia

La cacería
“… el gesto tal vez más antiguo de la historia intelectual de la humanidad: el del cazador agazapado en el fango que escruta las huellas de la presa.”
Carlo Ginsburg: Señales. Raíces de un paradigma indiciario.

Texto de contratapa por Jorge Boccanera

La vida como un trato siempre violentado por el destino y lo cotidiano como un paisaje de sucesivas traiciones son los ejes de la poesía de Laura Yasan. Ese saldo entre lo pactado y la deslealtad, entre lo entregado y lo perdido. Los muchos modos de contar esa historia están ya inscritos como claves desde los títulos de sus libros: la disputa constante (Cambiar las armas), la comarca salvaje (Loba negra), la épica del desencanto (Cotillón para desesperados), el precio de vivir (Tracción a sangre), la soledad como acoso (La llave Marilyn), las rutinas (“los mastines de la costumbre”, dice la autora) con textura de herrumbre (Ripio).
Lo metafísico aquí es una piedra oscura en el anillo oxidado de lo cotidiano. Y lo cotidiano, transformado en litigio y beligerancia, es la usina de la que surgen imágenes de destrucción: “Dos animales en la misma jaula se reproducen o se matan”; “nadie junta cadáveres con la pala de otro”.
El hablante arma su monólogo exasperado con locuciones populares, aires de canción y apuntes del grotesco, desde un lugar precario: el desacomodo. La sobrevivencia en la gran urbe descansa en el anonimato y el canje: “por dos libras de sangre más la furia/ te dan tres aspirinas y una bala”.
Yasan cruza la respiración de la crónica con imágenes de gran factura urdidas desde lo onírico (“y soñás con un ángel de mercurio/ que te cose los labios con un hilo de fuego”), retomando una y otra vez ese balance que oscila entre el anhelo y el desencuentro: “yo te entregué una joya diminuta/ un zafiro escamado en el cuerpo de un pez/ y lo dejaste/ caer en las cosas que pasan”.
Esta primera antología de Yasan hace justicia a una voz destacada en la poesía argentina de las últimas décadas; un fraseo propio y descarnado en sintonía con el tiempo que le toca vivir.

Jorge Boccanera (enero 2012)