La poesía de

Laura Yasan

Libros publicados

Cambiar las armas

Edit. Botella al mar, 1997

Prólogo de Jorge Boccanera - La rutina una trampa, una cacería.

En el altar de lo cotidiano se levanta un bestiario: una selva de flores de plástico por la que cruzan animales domésticos con aletas-cuchillo de cocina; una lluvia de serpentinas grises sobre una feria de baratijas. Allí, entre nubarrones de tedio, una mujer escribe un diario personal; interroga la realidad a punta de pistola y le da de comer a sus preguntas.
Es una voz descarnada, que relata con una dosis de sarcasmo la distancia entre lo vivo y lo marchito, entre el anhelo y lo cumplido. La palabra de Laura Yasan, que en su primer libro Doble de alma había dibujado su clave existencial sobre la arena de la soledad ("Yo me quedé a cerrar/ los ojos de los muertos" (...) "soy la loca que barre/ la antesala del mundo") regresa en este soliloquio vertiginoso: "he arañado la cáscara de un sueño/ y he penetrado con las uñas rotas". También en Cambiar las armas la soledad toma la forma de una cacería; allí donde la piel del deseo es un trofeo más en la pared de la rutina. Pero la voz que anota deja sus señales en la corteza de los árboles: "yo puedo oír tu corazón temblar en el silencio/ con lo oscuro del reino de mis ojos".
Por la cuerda aporteñada salpicada de locuciones populares de estas páginas circula una humanidad a fondo de quien ve el mundo girar, aunque en otra parte. Pero si todo queda lejos, la palabra poética está a la mano para sumarse al sosiego o al desgarro ("el deseo es un animal que vive en las entrañas" (...) "el vacío es un animal que vive en el deseo").
Con un lenguaje que integra sus imágenes a una oralidad expansiva, el elemento lírico y lo anecdótico se cruzan para dar una respiración entrecortada que sale del dial en forma de grito y se hace rezo; prosa rapera con orillas de tango; narración que se canta y dice: "un día/ alguien pronuncia tu nombre/ y te pulverizás en el aire".
Cambiar las armas construye su escenario "en el gigante zoo del artificio", y lo arma con lo cotidiano marchito, ese cardumen de pirañas que vuela al ras del piso. Un decir entre irónico e impiadoso frasea una historia sin héroes, sin pasos de baile, apenas con una certidumbre: "un hombre y una mujer/ a lo largo de cientos de actos cotidianos/ cruzan información/ dejan la vida escrita/ en el borde de las tazas" y "cada día se escribe/ cada día se lava".

Jorge Boccanera

hora cero

acá no pasa nada
el tiempo es la ilusión que hago de él
los días se repiten
o es el viento de agosto que los mezcla
los amigos no llaman
la tele corta la realidad en trocitos
me trae a casa un mundo desglosado
ellos pasan la noche bajo la lluvia
le dan duro a la fe
para mañana
san cayetano ya los habrá olvidado
acá no pasa nada
los amigos no escriben
o es el viento de agosto
la cámara me acerca un detalle del mundo
el brillo malicioso en los ojos del cana que
el abuelo con la pancarta en alto que
sangre de otros
un derrumbe
una bomba
una primer ministro en pakistan
se confunden los buenos y los malos
o es el viento de agosto que
el mundo siempre gira en otra parte
por acá no pasó
acá a esta hora lo único que pasa
es el camión de la basura

animales domésticos

el deseo es un animal que vive en las entrañas
como toda bestia visceral
devora y devora todo el tiempo

llega un día
en que sólo nos queda la piel y la osamenta
conteniendo un vacío tumultuoso
desorbitado

el vacío es un animal que vive en el deseo
como toda bestia pasional
succiona y succiona todo el tiempo

llega un día
alguien pronuncia tu nombre
y te pulverizás en el aire

bad girl

primero hay que saber sufrir
después amar, depuse partir
y al fin andar sin pensamiento
Virgilio y Homero Expósito



querías posesión
cubrirme entera con tu sombra de macho
comer la pulpa
exhibir el trofeo del carozo

y yo

que siempre fui una chica mala
te di a beber la triste historia
poniendo especial énfasis
en las noches de frío
con las medias mojadas

la jugué hasta el final
hasta verte perder el equilibrio

quisiste darme entonces
amparo paternal
tu ancha condición de estar de vuelta
pero yo
siempre fui una chica mala

the bad latin girl

te escribí versos que chorreaban
ahogué tu corazón en leche dulce
lo dejé evaporarse sobre el fuego
querías el poder
partir mi mundo con tu perfil de tango

eras patético
un eterno domingo con fútbol y tabaco
y yo
que siempre fui una mala chica
te idolatré para cuidar tu confusión
te permití ostentar tu sueño macho
y antes de irme
te concedí creer que era gratuito

que sería gratuito
hoy todavía
seguís pagando con noches de temblor

ensayo alternativo acerca de la ley de gravedad

el viento no se ve
sólo vemos lo que arrastra consigo
lo que doblega

como el amor

prestamos atención a eso que flota
pero no vemos la fuerza que lo arrastra
hasta que un día se detiene
y acaba como todo lo que vuela
desafiando las leyes de la física

hecho pelota contra el piso

como un montón de caspa

un sabor temprano de la muerte no es
necesariamente una mala cosa
Charles Bukowski

a Octavio Prens


qué hay de terrible en el disfraz o
qué hay de malo en el corazón de un cínico

qué tan sórdido como
una palabra de amor
dicha bajo el radio cubrecama de un cuarto de hotel

qué tan sucio
como la boca de un hombre
que no sabe reírse de si mismo

qué hay de valioso en la mentira o
qué hay de malo en el corazón de un cínico

es la crudeza
o su desprecio por tu forma de ser
tu conciencia tranquila
tu felpudo que dice bienvenidos
tus tarjetas de navidad

qué hay de malo en el corazón de un cínico
en su fascinación por lo inconcluso
su malintencionado deseo de crispar
de ver la humanidad
como un montón de caspa y grasitud

y vos que te encerrás a solas en el baño
te ponés los corpiños de mamá
te calentás delante del espejo con sus medias de nylon
qué ves de malo en la apariencia
qué ves de malo en la palabra inhóspita
en la mirada tórrida
qué ves de malo en la pureza
del corazón de un cínico

cambiar las armas

a veces
un fulgor me hace libre
es un momento de ilusión
tan perentorio
que se come a sí mismo

o tanto es el error
que encandilarse alcanza
pero

yo nunca fui capaz de perdonar
o abreviar en la fe
mas bien golpeo
mil veces sobre la misma piedra
y no hay quien me convenza
de que no va a gritar
pero

desde un tiempo a esta parte
llega la voz del altruismo
un discurso sumido en la vulgaridad
que al cuerpo
ya no le da descanso

cuchillería nueva a estas alturas

mis amigas
lo llaman madurez

polución

y si a pesar de todo se habla de amor
nada te exime
de ser el basural donde el fulano
arrojará residuos

orgánicos también

en el borde de las tazas

una mujer
se mueve en el denso fluir de sus instintos
sabe quebrar
la cáscara de una intención
una mujer
abarca por fragmentos la totalidad
y nunca es la misma
un hombre
sube al misterio en una extrema progresión
descubre el sentimiento
acorralado en un límite
el resto
lo filtra en el pensar

una mujer
es a la vez su historia
y lo que aún no ha conocido
sabe ordenar lo que no ve

un hombre
arriba al corazón del mundo
en cada vértice de su conocimiento
se instala en lo que ve
y se proyecta

una mujer es todas las mujeres
pero es única
un hombre es todos los hombres
pero es único

un hombre y una mujer
nunca se conocen
saben suponer
saben crear sobre el malentendido
son cada uno
mitad secreto
mitad vacío

un hombre y una mujer
a lo largo de cientos de actos cotidianos
cruzan información
dejan la vida escrita
en el borde de las tazas

cada día se escribe
cada día se lava

Laura Yasan 2017